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Publicado el: 2025-06-25
Preocupación por el Retiro de la Oficina Territorial de ONU Derechos Humanos en Neiva (Huila)
Comunicado Urgente
El Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, Paz y Territorio (OBSURDH) expresa su enorme preocupación por el anuncio del pasado 23 de junio por parte de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, del retiro de la oficina territorial de ONU Derechos Humanos de la ciudad de Neiva y del departamento del Huila.
Esta oficina ha sido un pilar fundamental, brindando acompañamiento crucial a comunidades indígenas y campesinas, víctimas del conflicto armado, líderes y lideresas sociales, buscadoras de personas desaparecidas, a víctimas de ejecuciones extrajudiciales representadas ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
La salida de la Oficina Territorial de ONU Derechos Humanos nos inquieta enormemente, especialmente ante la creciente ola de violencia en el departamento del Huila, la proliferación de grupos de disidencias armadas, y los diversos conflictos sociales que persisten a lo largo y ancho de nuestra región. La ausencia de esta entidad pone en riesgo el seguimiento y el apoyo a procesos trascendentales que se vienen adelantando con las comunidades, organizaciones sociales e institucionalidad.
Hacemos un llamado urgente a la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos para que reconsideren esta decisión. La oficina de Neiva no solo ha sido vital para el Huila, sino que puede configurarse como un epicentro estratégico para coordinar y mantener la presencia en regiones vecinas como Tolima y Caquetá, donde también se prevén retiros de estas oficinas territoriales.
La continuidad de la Oficina territorial de ONU Derechos Humanos en el Huila es indispensable para la protección de los derechos humanos y la construcción de paz en el sur de Colombia.
Corporación Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, Paz y Territorio - OBSURDH
Análisis de Riesgo: ¿Por qué el retiro de la ONU es una alerta crítica para el sur de Colombia?
La salida de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Neiva ocurre en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad de los últimos años. Este repliegue institucional de la comunidad internacional no es un asunto meramente administrativo; representa un debilitamiento estratégico en la arquitectura de protección de los derechos fundamentales en la región por las siguientes razones esenciales:
1. El Huila como corredor estratégico del conflicto
El departamento del Huila no es una isla; su geografía lo convierte en un corredor de movilidad histórico que conecta el pacífico colombiano (a través del Cauca) con la Amazonía y los llanos orientales (vía Caquetá y Meta). La salida de la ONU deja un vacío de verificación internacional en un territorio donde la expansión de las disidencias de las FARC y la disputa por el control de economías ilícitas están asfixiando nuevamente a las comunidades rurales. Sin ojos internacionales en el terreno, la capacidad de denuncia y respuesta temprana disminuye drásticamente.
2. Desprotección directa a líderes sociales y defensores
Para un líder comunitario, un gobernador indígena o una madre buscadora en municipios apartados, la presencia de los chalecos azules de la ONU en el territorio funciona como un escudo de disuasión política y física frente a los actores armados.
- La verificación de alertas tempranas perderá inmediatez.
- El canal directo de interlocución entre las comunidades de base y la comunidad internacional se fractura.
- Aumenta el riesgo de confinamiento y desplazamiento forzado al perderse un testigo internacional de alto nivel.
3. Impacto en la Justicia Transicional y las medidas restaurativas
El macrocaso 03 de la JEP (falsos positivos) y los procesos de búsqueda humanitaria con la UBPD se encuentran en fases definitivas de aporte a la verdad y ejecución de medidas restaurativas. La Oficina Territorial de la ONU ha sido el garante técnico que vigila que las instituciones del Estado cumplan sus compromisos de seguridad con las víctimas que deciden declarar. El retiro de la oficina debilita la confianza de las víctimas directas e indirectas en el Sistema Integral para la Paz, ralentizando los procesos de reconciliación en marcha. Retirar la presencia de ONU Derechos Humanos del Huila, Tolima y Caquetá de forma simultánea equivale a dejar al surcolombiano sin su principal veedor internacional en el momento exacto en que la violencia se recrudece. La paz territorial exige permanencia, no retirada.
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