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Publicado el: 2026-02-26
19 AÑOS DE LUCHA POR LA VERDAD: LA FAMILIA ALVIRA PIZO LOGRA LA REIVINDICACIÓN DE SU BUEN NOMBRE
En el municipio de La Plata (Huila) un compareciente ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en cumplimiento del régimen de condicionalidad, realizó un acto público de dignificación y contribución a la reparación de las víctimas, en el marco del Caso 03, Subcaso Huila.
Diecinueve años después del asesinato de los campesinos Arquímedes Alvira Lemus (45 años) y su hijo Reinel Alvira Pizo (17 años) a manos de tropas del Batallón de Infantería N° 26 Cacique Pigoanza del Ejército Nacional, se hizo justicia a su memoria. El pasado lunes 23 de febrero de 2026, Dilmer Leiva Ramírez —compareciente vinculado al hecho y señalado como no máximo responsable— realizó un acto restaurativo mediante la instalación de una placa conmemorativa, ratificando así la responsabilidad de la Fuerza Pública en este hecho.
Las víctimas fueron ejecutadas extrajudicialmente el 23 de febrero de 2007 en la vereda Alto Cachipay, ubicada en el corregimiento de Belén del municipio de La Plata (Huila), y fueron reportados como bajas en presunto combate por el pelotón Bayoneta 3 del batallón antes mencionado y presentados por los medios de comunicación regionales como presuntos guerrilleros y extorsionistas de la columna móvil Jacobo Arenas de las FARC-EP, muertos en combate en el marco de la operación militar "Luminoso"
Es por ello, que para la familia (víctimas indirectas acreditadas ante la JEP) fue profundamente simbólico que la acción con contenido reparador ocurriera exactamente en el aniversario 19 de los asesinatos. El Magistrado de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, José Miller Hormiga Sánchez destacó la importancia de la fecha:
“(…) es muy importante que la misma fecha en que ocurrieron estos hechos que como les digo, no debieron ocurrir, nosotros podamos estar aquí con la familia tratando de dejar en claro que Arquímedes Alvira y que Reinel Alvira no eran esas personas que fueron ese día señaladas, no eran como se dijo en ese momento por parte de los miembros de la fuerza pública, lo que ocurrió no fue así, no correspondió con la realidad y hoy la placa que se va a colocar implica precisamente una forma de dejar escrito de manera permanente la reivindicación del buen nombre de ellos.”
Como medida de contribución a la reparación también se celebró una Eucaristía en la Catedral San Sebastián. Al finalizar el acto litúrgico, el compareciente Dilmer Leiva Ramírez quien para la época de los hechos era soldado profesional y aunque no fue uno de los autores materiales si es conocedor del hecho, dirigió unas palabras como acto de perdón público a la comunidad Plateña, a los familiares de las víctimas y especialmente a la señora Ofelia Pizo Basto, esposa y madre de los campesinos asesinados.
Con respeto Leiva afirmó:
“(…) ellos fueron asesinados injustamente. No eran delincuentes, eran campesinos humildes, engañados, arrebatados de su hogar y de sus hijos, su muerte rompió a una familia, dejó heridas profundas en una comunidad y sembró desconfianza en toda la sociedad. Hoy vengo a limpiar su nombre, a decir con claridad que no pertenecían a ningún grupo armado, que no eran extorsionistas ni criminales, eran padre e hijo, eran seres humanos. Sé que ninguna palabra puede devolver a alguien, ni borrar el dolor causado, pero hoy quiero pedir perdón. Un perdón sincero desde el corazón sin excusas ni justificación.”
El sombrero y la guitarra: Símbolos de vida
Posteriormente, el acto se trasladó a la casa paterna del señor Arquímedes, hogar en donde el campesino se formó y donde se instaló la placa. En esta reunión íntima participó la familia, el compareciente con su abogado; el Magistrado José Miller Hormiga Sánchez y el equipo jurídico y psicosocial de OBSURDH, como organización representante de víctimas de este subcaso.
Y fue allí en la casa paterna que se hizo entrega oficial de la placa conmemorativa que además del reconocimiento de responsabilidad integra dos símbolos que definen la esencia de las víctimas:
- Un sombrero: El que Arquímedes usaba para protegerse del sol mientras trabajaba por el sustento de su familia.
- Una guitarra: El instrumento que Reinel amaba interpretar y que representaba su sueño truncado de ser músico.
“Hoy le recibo esta placa a Dilmer porque sé que ha tenido toda la voluntad de compartir lo que en su momento pudo ver y cuidar a mi papá, entonces se pudo demostrar que no fue un error militar, sino que fue un falso positivo, algo que fue planeado”, con estas palabras la señora Neira Alvira Pizo (hija y hermana de las víctimas) recibió de manos del compareciente la placa conmemorativa que se denominó: EN MEMORIA DEL SEÑOR ARQUIMEDES ALVIRA LEMUS, Y DE SU HIJO (ADOLESCENTE), REINEL ALVIRA PIZO.
Un hito para la memoria
Esta medida restaurativa, que fue acordada con las víctimas indirectas en el marco de la Audiencia de Aporte de Verdad, Seguimiento al Régimen de Condicionalidad y Continuación del Proceso Dialógico que se llevó a cabo en Neiva (Huila) en el mes de abril del año 2025, deja una certeza histórica: los campesinos no murieron en un combate, nunca pertenecieron a un grupo ilegal ni alzado en armas y no estaban cometiendo ningún delito; fueron víctimas de engaño para luego ser asesinadas por el Ejército Nacional y los autores materiales en algún momento tendrán que asumir su responsabilidad.
Para las señoras Ofelia Piso Basto y Neira Alvira Pizo, quienes por años han liderado estos espacios de búsqueda de verdad, justicia y reivindicación del buen nombre de sus familiares, nuestro más sincero respeto y admiración. A toda su familia les agradecemos por confiar en nosotros, por abrirnos las puertas de su hogar para llevar a cabo el espacio restaurativo el cual se logró gracias a muchos esfuerzos de coordinación y que este escenario que sin duda alguna marca un hito histórico para todas las víctimas del conflicto armado, en especial las de Ejecuciones Extrajudiciales, antiguamente conocidas como Falsos Positivos.
¡Ellos eran inocentes!
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