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Publicado el: 2026-02-20
Comunicado a la Opinión Pública
Desde el año 2023, el Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, Paz y Territorio (OBSURDH), en calidad de organización representante de víctimas en el marco del Caso 03 – Subcaso Huila de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), denominado “Asesinatos y desapariciones forzadas presentados como bajas en combate por agentes del Estado”, ha brindado acompañamiento jurídico y psicosocial a los hermanos William y Pedro María Guerrero Rincón en su búsqueda de verdad y justicia ante la JEP, así como en la localización del cuerpo de su hermano Jaime Armel Guerrero Rincón.
Jaime Armel Guerrero Rincón, guía turístico de 33 años, fue víctima de ejecución extrajudicial y desaparición forzada por integrantes del Batallón de Artillería N° 9 “Tenerife” del Ejército Nacional, en hechos ocurridos el 21 de marzo de 1994 en la vereda La Troja, municipio de Baraya, departamento del Huila.
En este contexto, el 20 de enero de 2025, con base en la información suministrada por los señores William y Pedro María —quienes señalaron que su hermano habría sido inhumado en el cementerio central del municipio de Baraya (Huila)— se solicitó a la JEP adelantar las acciones necesarias para la búsqueda, identificación y entrega digna de Jaime Armel Guerrero Rincón, mediante la vinculación de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).
Posteriormente, tras realizar la inspección en el lugar indicado por la familia, la UBPD confirmó que este coincidía con la ubicación identificada en el marco de su investigación.
Por otra parte, dentro de la investigación adelantada por la JEP, se ha establecido la responsabilidad de tropas del Ejército Nacional en este asesinato. Dicha responsabilidad fue reconocida por el capitán Bernardo Camacho Jiménez, quien para la época de los hechos se desempeñaba como oficial de inteligencia del Batallón de Artillería N° 9 “Tenerife” y quien, en calidad de compareciente ante la Jurisdicción, ha aportado información relevante para la búsqueda, identificación y recuperación del cuerpo de Jaime Armel.
En desarrollo de estas acciones, durante los días 29, 30 y 31 de enero, así como el 1 y 2 de febrero del presente año, la UBPD llevó a cabo la misión de prospección y recuperación en el cementerio central de Baraya. Estas jornadas contaron con el acompañamiento de los hermanos William y Pedro María Guerrero Rincón; del padre Milton César Peña Perdomo, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen; y del equipo jurídico y psicosocial del OBSURDH.
La misión concluyó con la recuperación de dos cuerpos, los cuales fueron trasladados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) con el propósito de realizar los análisis correspondientes y el cotejo biológico que permita establecer la plena identificación de las víctimas.
Estas actuaciones, en el marco de la representación jurídica y el acompañamiento psicosocial, constituyen un paso trascendental en el camino hacia la verdad, la justicia, la reparación y la dignificación de la memoria de Jaime Armel Guerrero Rincón. Desde el OBSURDH valoramos este proceso como un acto de memoria, reconocimiento y solidaridad con la lucha de una familia que durante años exigió respuestas y que hoy, gracias a la articulación de las entidades del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR), avanza hacia la satisfacción de sus derechos.
Jaime Armel: vida y memoria
Jaime Armel Guerrero Rincón es una de las 318 víctimas directas documentadas por el OBSURDH en 165 casos de ejecuciones extrajudiciales —comúnmente denominadas “falsos positivos”—, en los que civiles inocentes fueron presentados ilegítimamente como bajas en combate por unidades militares entre 1984 y 2015.
Oriundo del municipio de San Agustín (Huila), hijo del señor Álvaro Guerrero y de la señora Teresa Rincón, era el cuarto de diez hermanos. Un amigo de la infancia lo recuerda como:
“(…) un muchacho muy inquieto, que quería salir adelante y trabajar. En esos tiempos no existía una institución que los capacitara como guías de turismo, y él trabajaba como guía acompañando a turistas, especialmente extranjeros. Así aprendió a hablar inglés, francés e italiano, y se expresaba muy bien en español”.
Desde muy joven realizó oficios varios para contribuir al sustento de su familia.
Sus hermanos, William y Pedro María, han abanderado durante décadas la búsqueda de verdad y justicia, manteniendo viva su memoria y dignidad. Su persistencia no solo es un acto de amor fraterno, sino también la expresión firme de una lucha incansable por esclarecer los hechos y reivindicar su buen nombre. A ellos, nuestra solidaridad y respeto.
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